martes, 27 de marzo de 2012

Huelgas, aquí y ahora

Recuerdo con tristeza la última huelga general que se realizó cuando todavía trabajaba mi padre. Ese día el decidió que no había motivos para parar, y fue a trabajar como cada mañana. Ese día perdió lo que parecían ser más que compañeros de trabajo, amigos, y todo por opinar diferente. No voy a valorar si los motivos que se defendieron en aquel momento para ir a la huelga eran validos o no, lo cierto es que desde que tengo uso de razón, ni como antes empleado ni como empresario he secundado una huelga general.

La Huelga General tenía sentido en la época de la Revolución Francesa, donde se estaban consolidando los derechos de los trabajadores, y tenían razón de ser los sindicatos que habían surgido para luchar por esos derechos, y en efecto cumplían con ese cometido.

La pregunta que me vengo haciendo hace días y que he manifestado en otros foros es si la Huelga General hoy es el instrumento para poder hacer que se escuche la voz de los trabajadores, y lo más importante, que esa voz sea tenida en cuenta. Ya he manifestado públicamente mi opinión acerca de la reforma laboral (me parece injusta y que no arreglará nada).

Hoy mi pequeña empresa compite con empresas, no solo de España, sino de USA, LATAM, ASIA... Empresas que mañana no van a parar porque en España hagamos una huelga general. Empresas que, en un mundo globalizado, aprovecharan cualquier escollo en nuestro compromiso con el cliente para intentar arrebatarme la producción de unos libros que pueden dar trabajo a mi equipo durante los próximos meses o años.

En el mundo globalizado en el que estamos las Huelgas Generales ya no hacen daño a la economía global, porque otra empresa en otro país hará el trabajo que los huelguistas dejen de hacer. Sin embargo si que harán mucho daño a las empresas que paren y al país donde se produce el paro.

Lo mismo pasa con la Huelga que ayer convocó Iberia. ¿Creen que los que necesitamos viajar vamos a dejar de hacerlo porque ellos no vuelen? lo que haremos será usar otras compañías o el AVE (Tren de Alta Velocidad), o nuestro vehículo. El gran perjuicio se lo causan a su empresa que dejará de tener clientes porque los clientes no estamos dispuestos a dejarnos manipular y chantajear por las decisiones de "si no me me gusta lo que hay, huelga".

Como he dicho hace un momento un instrumento creado en el panorama histórico de la Revolución Francesa, hoy tiene poco sentido porque no deja de ser un instrumento que ya no presiona con la misma fuerza que lo hacía entonces y que perjudica más que beneficia, incluso al que la convoca y la sigue.

¿Qué se puede hacer ante esto? Primero, la reforma laboral es un desastre, pero habrá que buscar otros medios para que los trabajadores puedan hacer que se escuchen sus opiniones sin poner en peligro las empresas en las que trabajan, porque si pasado mañana hemos perdido clientes por culpa de esta huelga difícilmente podremos mantener a nuestros trabajadores con nosotros. Pensemos juntos en vías de dialogo en las que no sea necesario parar un país para hacer ruido, porque eso es lo único que se ha conseguido en las últimas huelgas generales, las que se han producido en los últimos 10 años, que son las que hemos de mirar, no las de finales del XVIII o principios del XIX, esas no se hicieron en las mismas condiciones ni en el mismo mundo en el que vivimos. Hoy no nos podemos permitir, en el mundo en le que estamos y el panorama económico en el que nos movemos, una Huelga que lo único que logrará será minar nuestra imagen y credibilidad en medio de los mercados internacionales, que por otra parte son donde hoy podemos encontrar proyectos que garanticen la viabilidad de muchas de nuestras empresas.

Abrazos y feliz día.

2 comentarios:

Ariel dijo...

Te doy parte de razón, pero ponte en la piel de un joven de 25 años, que lleva un año en paro, que no puede pagar el regalo del dia del padre y debe pedirle a su hermano mayor, también en paro, porque su jefe decidió que él no podia bajarse el sueldo, ni su socio, ni su mujer, tambien en la empresa, ni uno de los hijos, también en la empresa, era más fácil dejar a un trabajador en la calle antes que apretarse el cinturón.
Ese joven que no puede pagar el regalo, que no encuentra trabajo, que no tiene oportunidades pese a tener estudios, y todos los demás trabajores por cuenta ajena, debemos luchar por una vida digna, hemos intentado negociar, hemos intentado dialogar, pero no ha habido manera, la huelga general es la última posibilidad de reclamar por nuestros derechos, queremos trabajar, pero no en condiciones como en la Revolución Francesa.
Si vamos a la huelga, es porque no tenemos más remedio, que el empresario vividor se dé cuenta que debe aceptar la crisis él también.

Juan Triviño dijo...

Hola Ariel.
Comparto tu frustración ante la realidad. Sin embargo el planteamiento es si esta huelga hará que el empresario reaccione. Seguramente no. Estoy contigo en que tu jefe debería haberse apretado el cinturón ante esta situación, pero la huelga no le influenciará, y lo malo es que tampoco lo hará en el Gobierno. Si ñas huelgas cambiaran la forma en la que se gobiernan los países sería otra cosa, pero por desgracia no son efectivas.
Y todavía más cuando la mayoría de las normas y leyes no vienen de la Moncloa, sino de Bruselas, ahí aun queda menos margen de maniobra.
Además, te aseguro que la mayoría de los empresarios no son tan vividores, muchos nos desvivimos por la empresa y por lo más importante, nuestros empleados, que son nuestro bien más valioso.
Deseo de todo corazón que se arregle la situación y encuentres el trabajo que te mereces. Un abrazo.