lunes, 12 de septiembre de 2011

¿Etica protestante para salir de la crisis?



¿Etica protestante para salir de la crisis?

La semana pasada regresaba en coche a casa en un viaje de unos 500 km. Cadena Ser emitía el programa de La Ventana donde Gemma Nierga charlaba con un sociólogo (me disculparéis pero no recuerdo el nombre) que hacía una interesantísima reflexión acerca de la situación económica que tenemos en Europa. 
La tesis mantenida era que todo se basaba en la confianza y la falta de ella. Los países del norte de Europa, que están mucho mejor que Grecia, Italia y España (países Mediterráneos), no confían en  que los países del sur puedan devolver los prestamos que les están haciendo, y es por eso que las tan manidas primas de riesgo de los países del Mediterráneo están bailando al son que marca Alemania, Suiza, especuladores, etc.. 
Pero es que la confianza, continuaba la disertación, viene de la palabra FE, confiar es tener fe en que algo suceda. Confiar  en alguien es tener fe en esa persona, y solo se tiene Fe, o confianza en aquellos con los que compartes creencias. Por ese motivo, entre otros, los países del norte PROTESTANTES no confían, no tienen FE, en los países del sur CATÓLICOS. No tienen fe en que cumplan sus obligaciones porque lo cierto es que no damos señales de que nuestra "palabra" sea una garantía para ellos.
La verdad es que este desarrollo que comparto en muchos aspectos se queda a medias si no pensamos en un par de cuestiones que van más allá.
¿Por qué los países del norte Protestantes están mejor que los del sur Católico? No será que la ética protestante, como compartía hace un par de meses con mi amigo el autor Mario Escobar, está totalmente asumida por los ciudadanos y los gobiernos de estos países donde se pagan más impuestos, hay menos corrupción, menos picaresca, menos trampas y más solidaridad entre ciudadanos. No será que la ética de los países católicos está corrompida por que no apela a la fe y la creencia como autoevaluación ante las decisiones, y se basa en las reprimendas de una corrupta y antitética jerarquía católica, a la que le dicen si y amen a la cara, y que a la espalda todo el mundo desobedece. 
En España nos quejamos de las diferencias entre el norte y el sur, pero pedimos las facturas sin IVA, si no pagamos a Hacienda mejor, el más listo es el que más engaña y le aplaudimos por ello, pero después queremos que las instituciones funcionen cuando estas solo son el reflejo de una sociedad que permite, acepta y hasta puede aplaudir al que prefiere cobrar el paro a trabajar porque gana más, o al que cobra del paro y mantiene un negocio en la sombra.
Si no apostamos por la honestidad, por la claridad, por la honradez y la transparencia tardaremos mucho más en salir de una crisis que se me antoja económica, pero sobre todo ética. 

5 comentarios:

Miguel Ángel dijo...

Gracias por tu reflexión, Juan. Creo que aciertas en el diagnóstico. Es curioso cómo se puede analizar la economía desde la perspectiva de la fe. Estoy leyendo un libro que precisamente habla sobre esto, "El libro que dio forma al mundo". Aunque no comparto todo su contenido, me está impactando comprobar cómo todos los avances de nuestra sociedad occidental surgieron gracias a la apliación de los valores bíblicos. Y, por otra parte, la decadencia actual es fruto del abandono de esos valores.
Los valores bíblicos no se pueden imponer, tienen que asumirse, como bien explicas en tu reflexión. En el caso de la institución católica se añade el problema de que los valores que quieren imponer son hipócritas, no coinciden con sus hechos. Pero dejando la institución a un lado, conozco a cristianos católicos con una moral y una ética que muchas veces no veo en cristianos protestantes. Y, para ser justos, creo que el problema actual de España no es únicamente la herencia católica. A este lastre se añade también la imposición actual de un progresismo con una ausencia de valores que no tiene nada de progresista, sino que nos lleva a la decadencia moral, social, espiritual y económica.
Pero bueno, es también una opinión totalmente debatible...

Juan Triviño dijo...

Gracias MA.
Hay tantas ocasiones en las que escuchamos la amargura que hay en las comparaciones que hacemos entre estos dos grupos de países, y que solo se centran en lo social y económico, que tenemos que obligarnos a pensar que hay detrás de todo esto. Tenemos una amiga en Holanda que recibe una ayuda en metálico por cada hijo, además de una persona en casa que la ayuda por varias semanas, y unos inventivos tremendos, eso lo vemos y nos comparamos con amargura, después no queremos ver lo que pagan de impuestos y su ética en el trabajo, y demás obligaciones. Hay que pensar...

Miguel Ángel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Miguel Ángel dijo...

Cuanta razón tienes. Tristemente, me temo que vamos a escuchar muy poco de esto en la campaña electoral. No sé si será por la mediocridad de nuestros políticos... o de los votantes...

Debemos deternos y reflexionar, aunque el ritmo frenético de esta sociedad nos invite a lo contrario.

Cristina dijo...

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